Mis letras, mis palabras, mis frases, mis sentimientos…Todo cuanto plasmo, aún sin dejar de ser de mí, de mi marca, te pertenecen en pensamiento desde este instante en que tú me lees…

© ɱağ

Desde 2014

Y cierro los ojos para abrir mi ánima…

7 de diciembre de 2017

Mi Paraíso...


Me acercaré despacio, sabiendo que me esperas. Mis pasos serán seguros, decididos pero pausados. Te miraré a los ojos, directamente, atravesándote con mi mirada, del mismo modo que Tú lo haces desde ahí, acomodado en tu sitio, digno, elevado, superior… Paciente, con esa sonrisa que se intuye pero no se perfila.

Y a dos centímetros de Ti, me detendré. Pondrás una mano en mi cintura, en la parte posterior. La otra, en mi cuello, abierta, ajustada suave a su curva, sintiendo el latido de mi pulso. Acercarás tus labios a los míos… pero sé que no me besarás. Dejarás que se consuma tu aliento en el mío mientras mis manos pensarán dónde ir...

Una a tu muñeca, la de la mano que se mantiene en mis pulsaciones. La otra parecerá dudar. Al final, se instalará en tu nuca… Y provocaré el beso. La unión de tu boca con la mía, la entrega de tu lengua con la mía en esa contienda de saliva, donde lucharán por dominarse la una a la otra, donde empezarán a zigzaguear con fuerza, saqueando el resto de la boca…
Y nuestros cuerpos se pegarán, se soldarán poro a poro, piel con piel, latiendo al unísono en la misma respiración… tan acompasadas como desiguales al momento… Tu boca reventará la mía, hasta que los labios nos duelan, hasta que las lenguas no encuentren más tacto que el deseo de nuestros sexos…

Y me entregaré a Ti, siendo la voluntad de tus deseos hecha carne, deshaciéndome en los jugos de mis melazas, entregados a la dureza de tu aguamiel…, atrapándola antes de licuarse, de desleírse… Antes de formar parte de mí, antes de ser yo parte de Ti. Y en ese último embate con el que me perfores; en ese último suspiro en el que tu mirada y la mía se delaten mutuamente; en ese último hálito de vida envuelto en esos gemidos, en esas respiraciones entre cortadas, en tus palabras alabadas, en las mías maldecidas… cuando inmovilizada bajo tu peso, asida por las muñecas, enredada en tus caderas… nos bendiga la lujuria desmedida…


Solo en ese instante, donde el deseo y la pasión fluyen, donde el alma se vuelve carne, donde el sino es solo nuestro... Ahí, solo en ese instante, viviremos nuestro propio Paraíso, ese Paraíso de bendito Pecado donde quedamos bendecidos.

¿Dónde está el paraíso? ¿Qué es?
La respuesta, en el blog de Vivian este jueves.
El mío, hoy, ahora, este…

30 de noviembre de 2017

Vindicta...


- No me acostumbraré jamás a la lluvia -se dijo-. Es lo que tiene salir de los infiernos.
El viento movió la pequeña campana de la ermita. Allí dirigió su mirada. Sonrió prosiguiendo sus pasos que levemente se marcaban en el suelo embarrado, ensuciando su vestido, ajado por los años, la humedad y la oscuridad.

Su corazón era como un hervidero de gusanos convulsionados por la sangre rabiosa. Su mente, el diseño de una venganza, y, en el escapulario, tallado sobre su pecho, tres muescas, cuatro cruces invertidas con los nombres de aquellos que le marcaron su destino.


Volvía a su pasado o, tal vez, a su presente, el que no había podido disfrutar, dispuesta a aniquilar, a borrar un nombre más. El que le faltaba.
Atravesó la ciudad sin apenas rozar el suelo, movida por su sed de venganza, dispuesta a todo, a destrozarle su magia, sus sueños… a segarle la vida sin mancharse, sin contemplaciones, sin remordimientos…  Estaba cerca, y en ella se producía el milagro de la fusión.  Su piel parecía sonrosarse, sus músculos ganaban fuerza, su rictus se volvía… humano… Y respiró hondo cuando ante sus ojos se situó la casa de quien aquella noche cambiaría de destino.
                               
Jamás hubiera llegado a imaginar que aquel hombre, aquel a quien ella había entregado hasta lo más íntimo de su alma, hubiera sido capaz de devastar  su felicidad, su deseo de vivir… Y a él, aquellas palabras de ella, justo en el último hilo de voz, no le habían dejado dormir bien desde entonces.


- Volveré y juro que me vengaré de cada uno de vosotros...

Y el silencio se hizo. Una losa para una tumba cavada. Cuatro. Solo los jadeos, el mismo miedo y un arrepentimiento a destiempo parecían latir en aquel hálito.

La primera muerte solo fue un leve recuerdo de aquel juramento. La segunda, un replanteamiento. La tercera… no podía ser una coincidencia. La tumba de la joven aparentaba haber sido profanada y en ella, inexplicablemente, aparecía algún objeto relacionado con el hombre muerto, como si alguien se hubiera cuidado de que lo hallarán.

Margara.
Su nombre repicaba en su mente como un mantra, como un canto maldito, como una plegaria de perdón… No. No iba a servir de nada. Ni su vigilia, ni sus precauciones, ni su deseo de no verla... Algo inundaba todo. Un aliento denso, una niebla no visible… El alma se rasgaba. ¿Su alma? ¿Qué alma?
Sobre su rostro, esa sensación gélida extendiéndose por todo su ser y la impresión de ser observado muy de cerca.

Abrió los ojos. Ahí estaba ella. De pie, a su lado, clavándole su mirada vacía. Sentía que el corazón se le paraba. ¿Qué corazón? Deseaba gritar, salir corriendo de ahí. Estaba paralizado. Muerto de miedo. ¿Más muerto? 

Se  derrumbó  sobre  el  suelo, suplicó  perdón,  dio  gracias  a  Dios por seguir  vivo, y se bebió sus propias lágrimas...
Sintió extrañamente, un escalofrío por el centro de su espalda que le dejo helado de nuevo. Alguien le tomó de la garganta y sintió presión ahí, obligándole a echar la cabeza hacia atrás. Le ahogó una bocanada de aire  con la sensación de quemarle los labios y la lengua mientras todo su cuerpo se estremecía. Percibió una voz, un sonido gutural, lejano y al tiempo, presente, comiéndole el aliento.

- Mi venganza no será matarte…  Será que vivas.

Y percibió sobre sus labios una glacial y húmeda caricia, un lametón en tanto algo, como alfileres gruesos, semejaba reventarle el cuello.



Este jueves, Yessy, desde su blog, nos invita a vivir una historia fantástica, oscura… 
Os dejo la mía y ahí podéis hallar más…

25 de noviembre de 2017

Matar al no destino...


Una taza de café humeante aguardaba a un lado sobre un plato de loza inglesa. Desearía no tener que comprobar la hora en el reloj pero el tiempo era insalvable.
Las lágrimas ya no corrían por sus mejillas. Se habían secado en algún lugar de la memoria donde también hubiera querido meter todos los pensamientos oscuros que bordeaban su vida desde que ataran su corazón hasta estrujarlo y ahogarlo en su propia sangre, en su propio dolor.



Ahora miraba a su alrededor. Una cocina solitaria, donde ya no se cocinaba para dos, donde los “tú y yo” se disipaban en los recuerdos, donde las risas se habían desvanecido…, donde solo estaba ella y toda la pena se contenía en cada gramo de rabia…
Tomó un poco de café, más tibio que caliente…, y el cuchillo se convirtió en un amante sin más destino que su mano. Lo cogió, apretando el puño. Sus venas parecían marcadas a fuego, los nudillos parecía que fueran a abrirle la carne, y el alma le oprimía en el pecho, queriendo salir.

Respiró hondo. Pensó el momento. Elevó la mano. No le temblaba, y con toda la fuerza que pudo, sin más cuidado que el de poder acabar con aquel dolor, aquel insano dolor que le arrebataba la vida…, lo clavó sobre el manojo de fotos que confirmaban la traición de un amor… mientras terminaba de sonar aquella canción…



- ¡Corten! –dijo el director de escena. Ella levantó la vista y sonrió a cámara, la del fotógrafo que le dedicaba cada uno de sus instantes.



Relato para el reto de Gin, "Silencio, se rueda..." que podéis ver junto a otros en:



 Dale a la claqueta:---}   Resultado de imagen de claqueta    si te hace verlo en un vídeo montado.


Gracias, Gin, por tu creatividad y por el postrabajo que conlleva configurar todas la aportaciones que recibes pero, sobretodo, por el cariño que le dedicas.

21 de noviembre de 2017

Yermalis...



En mi boca cerrada
se quedarán para siempre las palabras calladas,
que un día pudieron latir bajo las yemas silentes de tus dedos,
o reverberar sobre el aliento tibio, silbado entre tus labios.

En el vacío de mis manos
seguirán prendidas las hebras que crucificaron este destino.
Errado, desatinado... Desmedido en nómadas voces.

En mi cuerpo,
tan herido como hiriente,
fecundarán las semillas que un día el viento trajo
encepadas en sus vuelos de cigüeña.

Con mis lágrimas,
relente agridulce,
derramaré tus silencios.
Y seré, serena, sed para ti.
Recuerdo albo de un suspiro.
Llanto para un     alma yerma.
  (tu)


©ɱağ

15 de noviembre de 2017

Silente entre mi alma... y un suspiro...


Me inclino ante Tu Tinta 
derramada sobre mí.
Piedra negra de tierra sostenida.

Caricia diluida en verso y deseo, 
en pasión y enjambre de alhelíes.
Y el vacío revolotea
en una voz crepuscular
empeñándose en arabescas geometrías,
entregándose al silente musitar de suspiros quebrados.

Te posas en las marismas de mi piel,
como murmullos ambiguos en las manos
naciendo tallo injertado ya sin abrojos. 
Dosel de mi ánima libre te eriges 
y enredadera enhebrada de ósculos 
puntea este secreto
que es tenerte
entre mi alma... y un suspiro.

Un destino a destiempo.
Ecos de caracolas al Viento.
Silencio.
El sonido de mis párpados cerrados
tañidos en lágrimas de sal.
El ancha sobre mi  pecho.
Espuma de consuelo
de este mar de barro.
Eterno sin mí...



 ©ɱağ

9 de noviembre de 2017

Resuellos de Otoño...


Me desnudo de primavera para todo tu otoño. 
Marañas salvajes de ramas y viñedos, 
de flores ocres y troncos arremetidos.
Hojarasca sentida y vibrada.

Hiedra mi cuerpo, encaramada a tus muros.
Salvaje.
Obscena.
Trémula... y errante.

Tus manos, tus dedos, tu boca...
Esquejes de helecho húmedo
sobre bosque sombrío, prendido.

Copas de fuego y azufre.
Escaramujos que ondean sobre las espinas,
bajo el muérdago hiriente de rocío.
Mis pechos armados a tu pecho.

Mil hojas desparramadas sobre cada poro de la piel,
perplejas alianzas de tu deseo osado
y de mi olvidada timidez.
Manto que cubre nuestra desnudez.
Arrebolada.
Cerúlea.
Erizada.
Flores malvas.

Granada desgranada y gemida.
ungida con agujas de pino escarchado,
embebida con jugos de frutos silvestres
destilados entre tus labios...
como un resuello.

Este jueves, Inma, desde su Molí del Cayer, nos invita a vivir el otoño.

31 de octubre de 2017

Ave de Escarcha Negra...


Dibujas tintas en mí...
desde la punta de tu pico.
Eres Ave, letra libre en mi pensamiento,
alondra de mil cielos
y oasis en las entrañas de la vida.

Al abrir la Luz de Tus Alas
me enseñaste las Palabras perfectas,
con lo Verbos sabios
y los tiempos completos.

Y hoy, soy Luna...
La de Tu Eternidad.
La de Tus Sombras.
Ese Universo de escarcha negra
y hálito de Vientos.
Raíces de ancestros,
olas de mares regios 
y mariposas de esquejes.

Hoy, Tú, eres Nombre...
Perpetuo.
Infinito.

Libre.



In Memoriam
Deux

26 de octubre de 2017

Verbos de Samhain...




Nací Magia... y Luz.
Fui (y soy) Viento, Fuego y Agua...
No calumnié jamás la Tierra
pues a ella regresaré.
Y fui Hembra concebida del Pecado más hermoso.

Me alimenté de los arrecifes de destinos.
Crecí sobre el arco de una Impronta.
Me hice... santo y seña.

Hechizos de miel y hiel.
Sortilegios de Qamar: Luna de todos sus cuartos.
Aprendí del canto de los Cuervos 
de pecho blanco y alas negras.
Me bautizaron con el Nombre de las plegarias
y el misterio de mil velos nocturnos
tan claros como la simiente de mis manos.

Me hice noche...
de desvelos, de miedos y pensamientos.
Sombra de muchas luces, sin velas.
De senderos mis pies hechos están.
De sin sentidos las huellas de otros se cruzaron.
Sin ser, soy... más siendo, siento... y sintiendo...Vivo.


©ɱağ

22 de octubre de 2017

Arena de mi reloj...


Eres un estado de mi alma...
Un pensamiento arrebatado de mi esencia,
un suspiro clamado en mil y un latidos.

Eres un alarido de mis placeres;
un segundo consensuado de mis silencios,
una conjugación de todos los tiempos en voz activa.

Eres agua en mis aguas,
cristal en blanco cera,
arena de mi reloj...



©ɱağ
24/9/16

13 de octubre de 2017

13


Chatina

Quizá no haya mucho que decir. El mundo lleno de babosos y a mí me siguen gustando los caracoles, con su ajaceite, o con su salsita de tomate, choricito y un poquito de guindilla... O para darle gusto a un arroz... Se me hace la boca agua mas veo esto... Y la verdad, independientemente de que sea un bicho de plato único, la cosa cambia. Ni se me hace simpático ni me da gusto verlo con ese cuerpecito soberbio y esa concha como las de mar.

Menos mal que es una de esas especies catalogadas como "non gratas" (Real Decreto 630/2013 de 2 de agosto) pero, tampoco sé en qué cazuela se iba a cocer media docena de estos bichos. Y a eso le sumanos que vienen con chicha añadida, es decir, que contienen unos parásitos muy malos llamados nematodos... que se alojan ahí en sus tejidos fibromusculares y en sus babas, comprendo que no sean muy gratos como mascotas pues en vez de darnos mimos nos pueden dar diversidad de infecciones como una meningoencefalitis eosinofílica o una angiostrongiliasis abdominal

Este caracol es hermafrodita y tiene una capacidad reproductora tipo cucaracha, a velocidad de la luz. Eso  podría defender aquello que decía mi abuelo de que comer caracoles es tener siempre el plato lleno (aunque bien sé que se refería a la chicha y a la cáscara).

En fin, que hay que verlo, no tocarlo y dejarlo en su sitio que es donde mejor está.
Y os presento, al caracol más grande del mundo, posiblemente:  Achatina fulica.
Podéis llamarla "Chatina".


Noticia vista en la revista Quo del mes de septiembre de 2017.


Imágenes extraídas de la red

Tema 13/52: Escribe un relato inspirado en una noticia que hayas leído esta semana.

1 de octubre de 2017

Wings

 Wings de Stephan Martiniere

Clamas al cielo.
Desnudas tus manos.
Mi sueño.

De tus alas,
yedra que brota del suelo,
ni un lamento.
Ni una lágrima.
Solo el deseo de volar.
La Vida.

El rocío calmo de mis ojos.
encauzado sobre las plumas de tus vientos.

Ahí, con el corazón iluminado en Tu Alma,
brinca y busca el destierro.
Y, entre los claroscuros de las sombras,
entre las angostas cismas de tus Pensamientos en Orbe,
Tu Paz, Tu Oración,
Tu Destino elegido...
Mi memoria para ti.
Tú en mi Sino.


In Memoriam
Deux

27 de septiembre de 2017

Partitura de tu piel en la mía...



Tres golpes de batuta...

Tu boca sobre la mía.
Adagio.
El deseo, tentándonos, 
dibujando todas las caricias lentas 
sobre cada poro de la piel, 
humedeciéndola. 

Notas sobre un pentagrama acoplado.

Gemimos cada adjetivo, cada suspiro… 
y nos lamemos como quien lame un sello 
que se pega en las yemas de los dedos. 

Silencio de corcheas. 



Un arrebato nos sumerge en un momentáneo silente
roto por el roce de la carne, 
por el sigilo de dos salivas 
incrustadas en el hueco entre los labios.

Rugimos como dos fieras, 
desatadas por la pasión más salvaje, 
comiéndonos la vida en cada aliento, 
en cada jadeo que no hacía más del otro. 

Manantiales de fuegos exudados entre tus labios, 
álgidos al atajo de tu lengua, 
entre arreboles de tus manos, 
marca justa de tu pertenencia. 

Ritmo in crescendo. 
Un allegro.

Notas que reptan en los pentagramas de nuestros cuerpos, 
sin libre albedrío.
Ritual de carne y saliva, 
uñas y dientes… 



Partitura de tu piel en la mía... 

Yo, letra derramada en tus labios. 
Tú, beso líquido de mis entrañas.

Y nos hacemos Melodía…




Este jueves, Roxana, desde su blog
"Soñando uno de tus sueños" 
nos invita a sentir, vivir, experimentar la Música.
En su casa, más melodías.

20 de septiembre de 2017

12

La   Magia del   Amor


En muchos de mis viajes más allá de los sentidos de la tierra, me he encontrado con seres como él, auténticos leones hambrientos a punto de devorarte al más pequeño despiste; gacelas tímidas y asustadizas que ágiles saltan al más pequeño de los ruidos, ñúes que ven sus posibilidades de salvarse actuando a bulto…
Siempre he pensado que en su interior se esconde una tremenda tormenta, donde los rayos le arden, donde los truenos le provocan auténticos caos, y, donde la lluvia, le inunda. En el fondo, sabio y paciente, a veces, desesperado por el gran deseo de deshacerse de ese bestial imaginario que lo envuelve.

Siempre hemos ido tentando un poco la suerte, midiendo ambos nuestros pasos, guardando la distancia justa. Creo que sabe quién soy. No solo porque esté pendiente de mí día y noche.
De día persiguiendo mis pasos, siguiéndome allá donde voy, observando cada cosa que hago… Por  otro lado, a pesar de todo, eso me hace sentir segura.
De noche, se vuelve cautivo bajo la intemperie, bajo el rosario de estrellas, hechizado por cada una de las fases de la luna, incluso impertérrito bajo la ausencia de ella en esas noches de luna nueva.


Creo que hemos llegado a un punto, después de tanto tiempo, que hemos fusionado nuestras almas: La suya de salvaje e indómito ser, y la mía, dócil y complaciente. No puedo darle otra explicación medianamente lógica, si fantástica, a este nexo que nos mantiene unidos y alejados al mismo tiempo.
Incapaces de situarnos cara a cara, siempre pendientes de una distancia aparentemente insalvable… pero aquel día algo sucedió. Me extrañó no verlo rondar cerca de casa al despertar y lo eché de menos esa misma noche. Primero no me preocupé. No deja de ser un alma libre.

En mi sendero en busca de semillas vi huellas extrañas. No las había visto antes. Tenían forma de pie pero eran demasiado grandes, de alguien que camina erguido. Siguiéndolas, llegué hasta el pequeño claro que se abría al otro lado del río. No era el mejor lugar para pernoctar, al menos no para quién conociera aquel territorio. Cerrado y de difícil escapatoria. Observé entre los matorrales pero no vi más que un pequeño fuego encendido. Agudicé mis instintos y no tuve constancia de la presencia de mi lobo blanco. Me mantuve quieta durante un tiempo interminable hasta que la lluvia comenzó a caer. Me hallaba demasiado lejos de mi cueva en el viejo árbol como para permanecer mucho más tiempo ahí. Me cubrí con la capucha y retrocedí sobre mis pasos justo en el preciso momento en el que de entre los árboles salió aquel ser con pechera plateada y alta envergadura. La curiosidad me podía pero la prudencia también.

El cielo se cubrió de oscuridad en un momento y, bajo aquella fuerte lluvia, con el agua calándome hasta los huesos, llegué a mi refugio del árbol. Antes de cerrar la pesada puerta de madera, eché la vista atrás esperando sentir al lobo solitario. Respiré hondo y con mucha pena en mi alma. Tuve una extraña sensación.
Aún volví a mirar por uno de los ventanucos. Avivé el fuego y pronto entré en calor. Un poco de agua hervida de hierbas me templó. Aún así, está desasosegada y no podía apartar de mí aquella sensación de soledad y tristeza.

Estuvo lloviendo toda la noche y aún caía ligeramente cuando desperté. Había sido una fuerte tormenta y se veía cierto destrozo ahí hasta donde mi vista alcanzaba. Me dolía la cabeza y no podía evadirme de la sensación que el sueño de aquella noche atrapaba mi cuerpo y mi mente. Algo instintivo me hizo hacerme una alforja, cerrar mi casa y atravesar el bosque.

En un momento dado, me sorprendió un ruido. Me escondí y aguardé hasta que ante mis ojos pasó aquel hombre de hojalata montado sobre un hermoso caballo blanco. Ni me moví. Nunca había visto a nadie así. No por su físico, sino por lo que emitía. Pero soy un ser huidizo, sigiloso, prudente…, acostumbrado a perderme entre las sombras y las brumas. Es lo que me ha mantenido viva durante tantos tiempos. Le seguí durante un buen rato. No fue consciente de ello. Sí su montura que se mostró ligeramente nerviosa.

De pronto, observé una escena que no esperaba. El caballo se puso de pie sobre sus patas traseras, estando a punto de derribar al hombre que, a duras penas intentó gobernar al animal. Unos metros más allá, delante de ellos, el gran lobo blanco, enseñando sus fauces, espumando, agresivo y desencajado, con los ojos llenos de furia. A duras penas pude reconocerlo. Se me encogió el corazón al tiempo que  parecía estallarme. Empezó a palpitar rápidamente, como un palafrén desbocado, ahogándose…

El caballo daba vueltas sobre sí mismo, intentando huir de ahí, sostenido duramente por el jinete, mientras el lobo blanco avanzaba tímidamente, como un ogro de esos de antaño, de otros lares, como un animal invadido por la ira. El jinete se venció sobre el suelo y el lobo se adelantó un poco más, gruñendo, con más espuma en la boca. Aquel no podía ser mi lobo blanco.

A veces, la situaciones límites nos ponen a prueba No dudé en salir de mi escondite y ponerme entre el lobo y el jinete, mientras el caballo salía en estampida como alma que persigue el demonio. Ahí estaba yo, como si pudiera hacer algo entre un hombre consternado y un lobo rabioso.

-  ¡Aparta de ahí! ¡Aléjate! ¡Huye! –me gritó el caballero arma en ristre, apartándome de un brusco gesto que me derribó al suelo. Dándome la espalda, extendió la mano como orden de mantenerme a distancia.
- ¡No! –grité con desesperación viéndolo empuñar la espada con ambas manos y mantenerse regio ante la bestia.- ¡Detente! ¡Para!

Le bordeé y me puse más cerca del lobo que gruñó con más fuerza y enseñó más sus fauces. El brillo sanguinolento de sus ojos me detuvo unos instantes. Creo que mi corazón latía a la misma velocidad que la del monstruo pero bajo esa piel blanca y sucia por el barro, tras esa mirada, que estoy segura no era la suya, tras esas enormes fauces… estaba ese ser que me había estado protegiendo durante años.
No iba a permitir que lo mataran. No sin intentar luchar por él. El amor es complaciente y obra milagros. No oía el vozarrón masculino, ni los improperios que dirigía al lobo. Yo me mantenía de pie, ahí, confiando en algún designio del destino, solicitando calma con un brazo hacia atrás y otro hacia adelante.

Siseé mientras intentaba calmarme, dominar el miedo que me contagiaba todo mi ser, transmitirle la serenidad que me faltaba. Y avanzar lentamente, un pequeño paso y detenerme. Otro y volver a detenerme. El hombre volvió a tirar de mí y caí al suelo de espalda. El lobo atacó y lo tiró a él. Se revolvió y ahora era él quien mediaba distancia entre el caballero y yo.

- Escúchame…  Canius, escúchame… Sshhh… Soy yo… Calma…

No supe decir mucho más durante no sé cuánto tiempo. Pero no me escuchó. Durante esos minutos comprendí que debía seguir luchando por liberar su alma de la oscuridad que lo anidaba porque podía agredir y destrozar al hombre… pero no lo hacía. Solo amenazaba. Y eso era una señal.

- ¡Estás loca! ¡Aparta, por Dios! –inquirió.
- ¡Baja la espada, por favor, bájala!

Cauta me acerqué un poco más y me arrodillé ante mi lobo blanco. Las lágrimas empezaron a rodar sobre mis mejillas y tendí las manos hacía él, suplicando, rogando…
Sus fauces se fueron cerrando. Tragaba sus propias babas, ahogaba sus propios quejidos e iba metiendo el rabo entre las piernas al tiempo que bajaba la cabeza en señal de sumisión hasta que se tendió sobre su tripa y apoyó la cabeza en el suelo.

Respiré hondo. Miré tras de mí y vi al caballero arrodillado, derrotado, hincado en su espalda clavada en el suelo. Gateé hasta mi lobo blanco, y le abracé. Sentí su lengua lamiendo mis lágrimas. Solo se detuvo cuando el hombre se acercó y me invitó a ponerme en pie.
- Esto va a ser algo que no vamos a olvidar –pronunció.- Está tierra siempre ha sido extraña.
- Lo sé… Te recuerdo… Ahora te recuerdo…
-  Pensé que no… Ha pasado mucho tiempo… Demasiado tal vez.

Y recordé aquellos ojos miel, irisados en un tono dorado… Los mismos ojos del dragón de Higanfa que, herido de amor, destrozó y amenazó durante siglos al pueblo.

- Nunca es demasiado tarde –asentí.
- Debo partir.
- Eso será mañana...



Tema 12/52: Combina estos tres personajes a modo de secundarios: el hombre de hojalata, un dragón enamorado y un ogro para hacer con ellos una narración fantástica.

19 de septiembre de 2017

Rugir...

Tus manos en mi piel, 
alas de mariposa, 
plumas suaves de  huellas que desearían borrarse, 
fundirse en ella mientras la despiertan.

Haces que me estremezca. 
La piel tiembla. 
Mi corazón palpita… 
tanto..., tanto, 
que duele… 

Mi respiración se agita ante tu aliento, 
ante el fuego de tu mirada.
Mis piernas se aferran a tus caderas.
Tú, ancoras en mis esencias.

Tu cuerpo se disuelve con el mío, 
en el momento preciso; 
cuando la mente se relaja, se evade…; 
cuando la entrega de mi corazón se une a la tuya… 
cuando en un solo latido, 

tu piel y mi alma, 
mi alma y tu piel… 

rugen al unísono.

Y tuya soy.
Mío eres.

11 de septiembre de 2017

Éternels...


Je suis le vent du désert qui déplace tes dunes. 
Je suis la sorcière de tes rêves. 
Je suis le murmure de ton âme.. 

Je suis la lune et la nuit. 
Je suis le rosée de ce matin d'automne. 
Je suis la rosée d'un matin d'automne. 
Je suis une plume de tes ailes noires. 

Et je suis la pluie de printemps qui te mouille… 
Et tu es le feu, 
le rêve et le cauchemar, 
et le cri, et les ténèbres. 

Tu es le givre et l’Aigle Noir… 
Tu es les vagues de la Mer de la Lune…

Tu es...
Tu seras... 
Mes Yeux.
Mon Coeur.
Mon Âme.

Je suis...
Je serai...
Tes Yeux.
Ton  Coeur.
Ton Âme. 

Ta Parole.

Nous serons Éternels.


4 de septiembre de 2017

Sudarios en tu pecho...

Emergí de entre las sombras, 
con la noche a mi cara
y la luna en ese oscuro zenit 
tatuado a mi espalda. 

Prendí de los sudarios de tu boca 
un infinito de cien soles, 
engarzados en mi Sino... 

Crepúsculo de sueños devorados con caricias. 

Reos los silencios en las caracolas de mis latidos, 
ensoñados como los córvidos nacidos
de las astas de los ciervos negros. 

Aliento y flores nocturnas me encauzan.... 
Y, de las lianas de mi cuello, 
brotan las yedras salvajes 
que me eslabonan a tu pecho.



31 de agosto de 2017

La Sombra de Zarck...


Había estado estudiando la situación durante días hasta que decidí que era la mejor oportunidad para llevar a cabo eso que dicen “matar dos pájaros de un tiro”.
Le había hecho rogarme demasiado para que su mayor deseo fuera estar conmigo… a solas, como si yo fuera un secreto. Además, el saber que no presentía cerca a “mi sombra” me hacía albergar grandes posibilidades. Necesitaba controlar mi apetito porque, en caso contrario, saldría la bestia que llevo dentro. Pero mi dieta a base de cordero, ternera, cerdo y demás, termina por hacer mella en mí. Aparte, hallar vísceras de una parte a esta estaba siendo muy complicado, y los gatos y perros callejeros ya no saben cómo deben saber. 

Aquel beso me requebró. A pesar de su perfume, algunos me resultan muy disipadores, percibí la inocencia bajo su piel, en cada uno de los latidos de su corazón, y el correr de la sangre por sus venas aunque el torrente era ligeramente diferente. 

No apreciaba a Zarck por ningún lado pero no podía confiarme. Siempre me encuentra en cualquier latitud del tiempo y espacio. Nuestro sino es común. Su tarea es delimitar mis instintos más primitivos pero la experiencia nos hace más astutos. 


Una lástima que no sepan estos humanos apreciar el sentido real de la expresión “devora hombres”. Se conforman con degustar la piel, lamerla, arañarla suavemente, fustigarla y, en otras circunstancias, dejándose llevar por otros instintos, jugar con ella, con el cuerpo, lacerando la carne con fustas, látigos y demás artilugios que les producen tanto dolor como placer. Pero, el verdadero goce está en devorar esos cuerpos, satisfacerse de sus entrañas y dejar que la sangre discurra hacia el fondo de la garganta e, incluso, se desborde por las comisuras de los labios sin dejar rastro alguno. 

Mi doble corazón latía con tanta fuerza que retumbaba y pensé que podría poner en alerta a Zarck. Es algo muy común pues nacimos ambos con la extraña combinación cinco elementos esenciales que nos hacen únicos dentro de nuestra especie.

Amarnos como locos, comernos casi literalmente a bocados, gemir como animales salvajes, arañarnos las carnes… y controlar ese impulso cuando me mezclan las necesidades humanas con la no… es un momento muy delicado. Pero me sentía vencida, como si una fuerza superior a mí me dominase y no era, precisamente, la que yo deseaba.

Miré a Thomas a los ojos, con todos mis músculos tensados, sintiendo cómo empezaban a crujirme los huesos y las encías; viéndome en esa intensidad. Mientras me sujetaba fuertemente de las muñecas y mis piernas, enredadas en sus caderas comenzaban a contorsionarse como dos tentáculos llenos de espinas…, en su rostro se originaban las primeras venas que tatuaban su verdadero él.




Vuelvo a esto de los "Relatos de los Jueves" de la mano de Demi  
que nos invita a celebrar... un magnífico encuentro.
 Esta es la mía a colación de las otras que ya he escrito sobre su personaje Mara,
 Felicity en su otro yo.  
Más historias en su casa de Hurligham

Por si deseáis recordar anteriores encuentros...
Aquí

26 de agosto de 2017

Sentidos del Viento...


Entrelazas tus nudos a los míos, 
envolviendo mi desnudez, 
arremetiendo contra mis miedos, mis turbaciones... 
en la placer de saberme, y saberTe, 

Tuya, 

en un destino arrebolado de un cuerpo 
entregado, rendido y vasallo 
Y tan libre como los Sentidos del Viento... 
sin más límites que los tilos tallados bajo la piel, 
estremecidos los sentidos en derrame de lujurias; 
de perversiones sempiternas.



1 de agosto de 2017

Tus Alas y mi Viento...




Abre Tus Alas y haz refugio mi Viento.
Deja que lloren los silencios en las cuencas de tus ojos
y dibujen olas de espuma negra
sobre los vórtices de mis labios.

Sobre mi pecho, 
cruz abierta para tu libertad,
haz cielo de alabastro y,
 en tu costado,
 sangre y plumas,
flema latiente,
déjame hacer nido.

cuando vengan los mirlos blancos
a arrebolarse en las juntas de mis pupilas
traigan Sentimiento de brumas,
vean Signo de Tu Honor
y Pensamiento,
y sientan,
en el fondo de su alma,
tu Sueño Eterno.



In Memoriam
Deux
1-abril-2017

Por ti...
rompo el silencio.

3 de julio de 2017

Quebrante de Luna de Sal...


Duerme la noche.
Aquí.
Entre mi pecho y mi espalda.
Desnuda.
Sola.

Ruge el mar.
Aquí.
Llora.
Salpicando las cuencas de mis ojos.
Bajo las peregrinas de mis pestañas.
Aletean.
Se vuelve sereno.

Late la luna.
Aquí.
Entre mis costillas,
velando mis entrañas.

Pasos lentos de besos dormidos
y caricias yermas.
Ya no duelen.
Se pierden entre mis muros.
Brama el mar en la garganta.
Aristas de saliva.
Dormita la noche.
Espuma quebrada.
Entre mis muslos,
aquí,
yace la luna.



21/12/2016

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Acólitos...