Mis letras, mis palabras, mis frases, mis sentimientos…Todo cuanto plasmo, aún sin dejar de ser de mí, de mi marca, te pertenecen en pensamiento desde este instante en que tú me lees…

© ɱağ

Desde 2014

Y cierro los ojos para abrir mi ánima…

22 de octubre de 2017

Arena de mi reloj...


Eres un estado de mi alma...
Un pensamiento arrebatado de mi esencia,
un suspiro clamado en mil y un latidos.

Eres un alarido de mis placeres;
un segundo consensuado de mis silencios,
una conjugación de todos los tiempos en voz activa.

Eres agua en mis aguas,
cristal en blanco cera,
arena de mi reloj...



©ɱağ
24/9/16

13 de octubre de 2017

13


Chatina

Quizá no haya mucho que decir. El mundo lleno de babosos y a mí me siguen gustando los caracoles, con su ajaceite, o con su salsita de tomate, choricito y un poquito de guindilla... O para darle gusto a un arroz... Se me hace la boca agua mas veo esto... Y la verdad, independientemente de que sea un bicho de plato único, la cosa cambia. Ni se me hace simpático ni me da gusto verlo con ese cuerpecito soberbio y esa concha como las de mar.

Menos mal que es una de esas especies catalogadas como "non gratas" (Real Decreto 630/2013 de 2 de agosto) pero, tampoco sé en qué cazuela se iba a cocer media docena de estos bichos. Y a eso le sumanos que vienen con chicha añadida, es decir, que contienen unos parásitos muy malos llamados nematodos... que se alojan ahí en sus tejidos fibromusculares y en sus babas, comprendo que no sean muy gratos como mascotas pues en vez de darnos mimos nos pueden dar diversidad de infecciones como una meningoencefalitis eosinofílica o una angiostrongiliasis abdominal

Este caracol es hermafrodita y tiene una capacidad reproductora tipo cucaracha, a velocidad de la luz. Eso  podría defender aquello que decía mi abuelo de que comer caracoles es tener siempre el plato lleno (aunque bien sé que se refería a la chicha y a la cáscara).

En fin, que hay que verlo, no tocarlo y dejarlo en su sitio que es donde mejor está.
Y os presento, al caracol más grande del mundo, posiblemente:  Achatina fulica.
Podéis llamarla "Chatina".


Noticia vista en la revista Quo del mes de septiembre de 2017.


Imágenes extraídas de la red

Tema 13/52: Escribe un relato inspirado en una noticia que hayas leído esta semana.

1 de octubre de 2017

Wings

 Wings de Stephan Martiniere

Clamas al cielo.
Desnudas tus manos.
Mi sueño.

De tus alas,
yedra que brota del suelo,
ni un lamento.
Ni una lágrima.
Solo el deseo de volar.
La Vida.

El rocío calmo de mis ojos.
encauzado sobre las plumas de tus vientos.

Ahí, con el corazón iluminado en Tu Alma,
brinca y busca el destierro.
Y, entre los claroscuros de las sombras,
entre las angostas cismas de tus Pensamientos en Orbe,
Tu Paz, Tu Oración,
Tu Destino elegido...
Mi memoria para ti.
Tú en mi Sino.


In Memoriam
Deux

27 de septiembre de 2017



Tres golpes de batuta...

Tu boca sobre la mía.
Adagio.
El deseo, tentándonos, 
dibujando todas las caricias lentas 
sobre cada poro de la piel, 
humedeciéndola. 

Notas sobre un pentagrama acoplado.

Gemimos cada adjetivo, cada suspiro… 
y nos lamemos como quien lame un sello 
que se pega en las yemas de los dedos. 

Silencio de corcheas. 



Un arrebato nos sumerge en un momentáneo silente
roto por el roce de la carne, 
por el sigilo de dos salivas 
incrustadas en el hueco entre los labios.

Rugimos como dos fieras, 
desatadas por la pasión más salvaje, 
comiéndonos la vida en cada aliento, 
en cada jadeo que no hacía más del otro. 

Manantiales de fuegos exudados entre tus labios, 
álgidos al atajo de tu lengua, 
entre arreboles de tus manos, 
marca justa de tu pertenencia. 

Ritmo in crescendo. 
Un allegro.

Notas que reptan en los pentagramas de nuestros cuerpos, 
sin libre albedrío.
Ritual de carne y saliva, 
uñas y dientes… 



Partitura de tu piel en la mía... 

Yo, letra derramada en tus labios. 
Tú, beso líquido de mis entrañas.

Y nos hacemos Melodía…




Este jueves, Roxana, desde su blog
"Soñando uno de tus sueños" 
nos invita a sentir, vivir, experimentar la Música.
En su casa, más melodías.

20 de septiembre de 2017

12

La   Magia del   Amor


En muchos de mis viajes más allá de los sentidos de la tierra, me he encontrado con seres como él, auténticos leones hambrientos a punto de devorarte al más pequeño despiste; gacelas tímidas y asustadizas que ágiles saltan al más pequeño de los ruidos, ñúes que ven sus posibilidades de salvarse actuando a bulto…
Siempre he pensado que en su interior se esconde una tremenda tormenta, donde los rayos le arden, donde los truenos le provocan auténticos caos, y, donde la lluvia, le inunda. En el fondo, sabio y paciente, a veces, desesperado por el gran deseo de deshacerse de ese bestial imaginario que lo envuelve.

Siempre hemos ido tentando un poco la suerte, midiendo ambos nuestros pasos, guardando la distancia justa. Creo que sabe quién soy. No solo porque esté pendiente de mí día y noche.
De día persiguiendo mis pasos, siguiéndome allá donde voy, observando cada cosa que hago… Por  otro lado, a pesar de todo, eso me hace sentir segura.
De noche, se vuelve cautivo bajo la intemperie, bajo el rosario de estrellas, hechizado por cada una de las fases de la luna, incluso impertérrito bajo la ausencia de ella en esas noches de luna nueva.


Creo que hemos llegado a un punto, después de tanto tiempo, que hemos fusionado nuestras almas: La suya de salvaje e indómito ser, y la mía, dócil y complaciente. No puedo darle otra explicación medianamente lógica, si fantástica, a este nexo que nos mantiene unidos y alejados al mismo tiempo.
Incapaces de situarnos cara a cara, siempre pendientes de una distancia aparentemente insalvable… pero aquel día algo sucedió. Me extrañó no verlo rondar cerca de casa al despertar y lo eché de menos esa misma noche. Primero no me preocupé. No deja de ser un alma libre.

En mi sendero en busca de semillas vi huellas extrañas. No las había visto antes. Tenían forma de pie pero eran demasiado grandes, de alguien que camina erguido. Siguiéndolas, llegué hasta el pequeño claro que se abría al otro lado del río. No era el mejor lugar para pernoctar, al menos no para quién conociera aquel territorio. Cerrado y de difícil escapatoria. Observé entre los matorrales pero no vi más que un pequeño fuego encendido. Agudicé mis instintos y no tuve constancia de la presencia de mi lobo blanco. Me mantuve quieta durante un tiempo interminable hasta que la lluvia comenzó a caer. Me hallaba demasiado lejos de mi cueva en el viejo árbol como para permanecer mucho más tiempo ahí. Me cubrí con la capucha y retrocedí sobre mis pasos justo en el preciso momento en el que de entre los árboles salió aquel ser con pechera plateada y alta envergadura. La curiosidad me podía pero la prudencia también.

El cielo se cubrió de oscuridad en un momento y, bajo aquella fuerte lluvia, con el agua calándome hasta los huesos, llegué a mi refugio del árbol. Antes de cerrar la pesada puerta de madera, eché la vista atrás esperando sentir al lobo solitario. Respiré hondo y con mucha pena en mi alma. Tuve una extraña sensación.
Aún volví a mirar por uno de los ventanucos. Avivé el fuego y pronto entré en calor. Un poco de agua hervida de hierbas me templó. Aún así, está desasosegada y no podía apartar de mí aquella sensación de soledad y tristeza.

Estuvo lloviendo toda la noche y aún caía ligeramente cuando desperté. Había sido una fuerte tormenta y se veía cierto destrozo ahí hasta donde mi vista alcanzaba. Me dolía la cabeza y no podía evadirme de la sensación que el sueño de aquella noche atrapaba mi cuerpo y mi mente. Algo instintivo me hizo hacerme una alforja, cerrar mi casa y atravesar el bosque.

En un momento dado, me sorprendió un ruido. Me escondí y aguardé hasta que ante mis ojos pasó aquel hombre de hojalata montado sobre un hermoso caballo blanco. Ni me moví. Nunca había visto a nadie así. No por su físico, sino por lo que emitía. Pero soy un ser huidizo, sigiloso, prudente…, acostumbrado a perderme entre las sombras y las brumas. Es lo que me ha mantenido viva durante tantos tiempos. Le seguí durante un buen rato. No fue consciente de ello. Sí su montura que se mostró ligeramente nerviosa.

De pronto, observé una escena que no esperaba. El caballo se puso de pie sobre sus patas traseras, estando a punto de derribar al hombre que, a duras penas intentó gobernar al animal. Unos metros más allá, delante de ellos, el gran lobo blanco, enseñando sus fauces, espumando, agresivo y desencajado, con los ojos llenos de furia. A duras penas pude reconocerlo. Se me encogió el corazón al tiempo que  parecía estallarme. Empezó a palpitar rápidamente, como un palafrén desbocado, ahogándose…

El caballo daba vueltas sobre sí mismo, intentando huir de ahí, sostenido duramente por el jinete, mientras el lobo blanco avanzaba tímidamente, como un ogro de esos de antaño, de otros lares, como un animal invadido por la ira. El jinete se venció sobre el suelo y el lobo se adelantó un poco más, gruñendo, con más espuma en la boca. Aquel no podía ser mi lobo blanco.

A veces, la situaciones límites nos ponen a prueba No dudé en salir de mi escondite y ponerme entre el lobo y el jinete, mientras el caballo salía en estampida como alma que persigue el demonio. Ahí estaba yo, como si pudiera hacer algo entre un hombre consternado y un lobo rabioso.

-  ¡Aparta de ahí! ¡Aléjate! ¡Huye! –me gritó el caballero arma en ristre, apartándome de un brusco gesto que me derribó al suelo. Dándome la espalda, extendió la mano como orden de mantenerme a distancia.
- ¡No! –grité con desesperación viéndolo empuñar la espada con ambas manos y mantenerse regio ante la bestia.- ¡Detente! ¡Para!

Le bordeé y me puse más cerca del lobo que gruñó con más fuerza y enseñó más sus fauces. El brillo sanguinolento de sus ojos me detuvo unos instantes. Creo que mi corazón latía a la misma velocidad que la del monstruo pero bajo esa piel blanca y sucia por el barro, tras esa mirada, que estoy segura no era la suya, tras esas enormes fauces… estaba ese ser que me había estado protegiendo durante años.
No iba a permitir que lo mataran. No sin intentar luchar por él. El amor es complaciente y obra milagros. No oía el vozarrón masculino, ni los improperios que dirigía al lobo. Yo me mantenía de pie, ahí, confiando en algún designio del destino, solicitando calma con un brazo hacia atrás y otro hacia adelante.

Siseé mientras intentaba calmarme, dominar el miedo que me contagiaba todo mi ser, transmitirle la serenidad que me faltaba. Y avanzar lentamente, un pequeño paso y detenerme. Otro y volver a detenerme. El hombre volvió a tirar de mí y caí al suelo de espalda. El lobo atacó y lo tiró a él. Se revolvió y ahora era él quien mediaba distancia entre el caballero y yo.

- Escúchame…  Canius, escúchame… Sshhh… Soy yo… Calma…

No supe decir mucho más durante no sé cuánto tiempo. Pero no me escuchó. Durante esos minutos comprendí que debía seguir luchando por liberar su alma de la oscuridad que lo anidaba porque podía agredir y destrozar al hombre… pero no lo hacía. Solo amenazaba. Y eso era una señal.

- ¡Estás loca! ¡Aparta, por Dios! –inquirió.
- ¡Baja la espada, por favor, bájala!

Cauta me acerqué un poco más y me arrodillé ante mi lobo blanco. Las lágrimas empezaron a rodar sobre mis mejillas y tendí las manos hacía él, suplicando, rogando…
Sus fauces se fueron cerrando. Tragaba sus propias babas, ahogaba sus propios quejidos e iba metiendo el rabo entre las piernas al tiempo que bajaba la cabeza en señal de sumisión hasta que se tendió sobre su tripa y apoyó la cabeza en el suelo.

Respiré hondo. Miré tras de mí y vi al caballero arrodillado, derrotado, hincado en su espalda clavada en el suelo. Gateé hasta mi lobo blanco, y le abracé. Sentí su lengua lamiendo mis lágrimas. Solo se detuvo cuando el hombre se acercó y me invitó a ponerme en pie.
- Esto va a ser algo que no vamos a olvidar –pronunció.- Está tierra siempre ha sido extraña.
- Lo sé… Te recuerdo… Ahora te recuerdo…
-  Pensé que no… Ha pasado mucho tiempo… Demasiado tal vez.

Y recordé aquellos ojos miel, irisados en un tono dorado… Los mismos ojos del dragón de Higanfa que, herido de amor, destrozó y amenazó durante siglos al pueblo.

- Nunca es demasiado tarde –asentí.
- Debo partir.
- Eso será mañana...



Tema 12/52: Combina estos tres personajes a modo de secundarios: el hombre de hojalata, un dragón enamorado y un ogro para hacer con ellos una narración fantástica.

19 de septiembre de 2017

Rugir...

Tus manos en mi piel, 
alas de mariposa, 
plumas suaves de  huellas que desearían borrarse, 
fundirse en ella mientras la despiertan.

Haces que me estremezca. 
La piel tiembla. 
Mi corazón palpita… 
tanto..., tanto, 
que duele… 

Mi respiración se agita ante tu aliento, 
ante el fuego de tu mirada.
Mis piernas se aferran a tus caderas.
Tú, ancoras en mis esencias.

Tu cuerpo se disuelve con el mío, 
en el momento preciso; 
cuando la mente se relaja, se evade…; 
cuando la entrega de mi corazón se une a la tuya… 
cuando en un solo latido, 

tu piel y mi alma, 
mi alma y tu piel… 

rugen al unísono.

Y tuya soy.
Mío eres.

11 de septiembre de 2017

Éternels...


Je suis le vent du désert qui déplace tes dunes. 
Je suis la sorcière de tes rêves. 
Je suis le murmure de ton âme.. 

Je suis la lune et la nuit. 
Je suis le rosée de ce matin d'automne. 
Je suis la rosée d'un matin d'automne. 
Je suis une plume de tes ailes noires. 

Et je suis la pluie de printemps qui te mouille… 
Et tu es le feu, 
le rêve et le cauchemar, 
et le cri, et les ténèbres. 

Tu es le givre et l’Aigle Noir… 
Tu es les vagues de la Mer de la Lune…

Tu es...
Tu seras... 
Mes Yeux.
Mon Coeur.
Mon Âme.

Je suis...
Je serai...
Tes Yeux.
Ton  Coeur.
Ton Âme. 

Ta Parole.

Nous serons Éternels.


4 de septiembre de 2017

Sudarios en tu pecho...

Emergí de entre las sombras, 
con la noche a mi cara
y la luna en ese oscuro zenit 
tatuado a mi espalda. 

Prendí de los sudarios de tu boca 
un infinito de cien soles, 
engarzados en mi Sino... 

Crepúsculo de sueños devorados con caricias. 

Reos los silencios en las caracolas de mis latidos, 
ensoñados como los córvidos nacidos
de las astas de los ciervos negros. 

Aliento y flores nocturnas me encauzan.... 
Y, de las lianas de mi cuello, 
brotan las yedras salvajes 
que me eslabonan a tu pecho.



31 de agosto de 2017

La Sombra de Zarck...


Había estado estudiando la situación durante días hasta que decidí que era la mejor oportunidad para llevar a cabo eso que dicen “matar dos pájaros de un tiro”.
Le había hecho rogarme demasiado para que su mayor deseo fuera estar conmigo… a solas, como si yo fuera un secreto. Además, el saber que no presentía cerca a “mi sombra” me hacía albergar grandes posibilidades. Necesitaba controlar mi apetito porque, en caso contrario, saldría la bestia que llevo dentro. Pero mi dieta a base de cordero, ternera, cerdo y demás, termina por hacer mella en mí. Aparte, hallar vísceras de una parte a esta estaba siendo muy complicado, y los gatos y perros callejeros ya no saben cómo deben saber. 

Aquel beso me requebró. A pesar de su perfume, algunos me resultan muy disipadores, percibí la inocencia bajo su piel, en cada uno de los latidos de su corazón, y el correr de la sangre por sus venas aunque el torrente era ligeramente diferente. 

No apreciaba a Zarck por ningún lado pero no podía confiarme. Siempre me encuentra en cualquier latitud del tiempo y espacio. Nuestro sino es común. Su tarea es delimitar mis instintos más primitivos pero la experiencia nos hace más astutos. 


Una lástima que no sepan estos humanos apreciar el sentido real de la expresión “devora hombres”. Se conforman con degustar la piel, lamerla, arañarla suavemente, fustigarla y, en otras circunstancias, dejándose llevar por otros instintos, jugar con ella, con el cuerpo, lacerando la carne con fustas, látigos y demás artilugios que les producen tanto dolor como placer. Pero, el verdadero goce está en devorar esos cuerpos, satisfacerse de sus entrañas y dejar que la sangre discurra hacia el fondo de la garganta e, incluso, se desborde por las comisuras de los labios sin dejar rastro alguno. 

Mi doble corazón latía con tanta fuerza que retumbaba y pensé que podría poner en alerta a Zarck. Es algo muy común pues nacimos ambos con la extraña combinación cinco elementos esenciales que nos hacen únicos dentro de nuestra especie.

Amarnos como locos, comernos casi literalmente a bocados, gemir como animales salvajes, arañarnos las carnes… y controlar ese impulso cuando me mezclan las necesidades humanas con la no… es un momento muy delicado. Pero me sentía vencida, como si una fuerza superior a mí me dominase y no era, precisamente, la que yo deseaba.

Miré a Thomas a los ojos, con todos mis músculos tensados, sintiendo cómo empezaban a crujirme los huesos y las encías; viéndome en esa intensidad. Mientras me sujetaba fuertemente de las muñecas y mis piernas, enredadas en sus caderas comenzaban a contorsionarse como dos tentáculos llenos de espinas…, en su rostro se originaban las primeras venas que tatuaban su verdadero él.




Vuelvo a esto de los "Relatos de los Jueves" de la mano de Demi  
que nos invita a celebrar... un magnífico encuentro.
 Esta es la mía a colación de las otras que ya he escrito sobre su personaje Mara,
 Felicity en su otro yo.  
Más historias en su casa de Hurligham

Por si deseáis recordar anteriores encuentros...
Aquí

26 de agosto de 2017

Sentidos del Viento...


Entrelazas tus nudos a los míos, 
envolviendo mi desnudez, 
arremetiendo contra mis miedos, mis turbaciones... 
en la placer de saberme, y saberTe, 

Tuya, 

en un destino arrebolado de un cuerpo 
entregado, rendido y vasallo 
Y tan libre como los Sentidos del Viento... 
sin más límites que los tilos tallados bajo la piel, 
estremecidos los sentidos en derrame de lujurias; 
de perversiones sempiternas.



1 de agosto de 2017

Tus Alas y mi Viento...




Abre Tus Alas y haz refugio mi Viento.
Deja que lloren los silencios en las cuencas de tus ojos
y dibujen olas de espuma negra
sobre los vórtices de mis labios.

Sobre mi pecho, 
cruz abierta para tu libertad,
haz cielo de alabastro y,
 en tu costado,
 sangre y plumas,
flema latiente,
déjame hacer nido.

cuando vengan los mirlos blancos
a arrebolarse en las juntas de mis pupilas
traigan Sentimiento de brumas,
vean Signo de Tu Honor
y Pensamiento,
y sientan,
en el fondo de su alma,
tu Sueño Eterno.



In Memoriam
Deux
1-abril-2017

Por ti...
rompo el silencio.

3 de julio de 2017

Quebrante de Luna de Sal...


Duerme la noche.
Aquí.
Entre mi pecho y mi espalda.
Desnuda.
Sola.

Ruge el mar.
Aquí.
Llora.
Salpicando las cuencas de mis ojos.
Bajo las peregrinas de mis pestañas.
Aletean.
Se vuelve sereno.

Late la luna.
Aquí.
Entre mis costillas,
velando mis entrañas.

Pasos lentos de besos dormidos
y caricias yermas.
Ya no duelen.
Se pierden entre mis muros.
Brama el mar en la garganta.
Aristas de saliva.
Dormita la noche.
Espuma quebrada.
Entre mis muslos,
aquí,
yace la luna.



21/12/2016

21 de junio de 2017

Tentación...


Mis noches eran auténticos calvarios donde los pensamientos prendían en mi mente, bullían espumas entre los dedos de mi mano y creaba suspiros con su nombre. Gemía las ganas que me mataban, y, el repentino arrepentimiento de desearla, laceraba mi alma una y otra vez. 
De día, me preguntaba por qué el hijo del hombre no podía tener su propia María Magdalena, llenarla de Pecado y bendecirla con la semilla del más grandioso deseo, comulgarla con mil besos y vestirle la piel de sudor.
Día tras día, ardía en ese fuego y me consumía como las velas de los atriles. Mi pecado no se exoneraba ni con un Padre Nuestro ni un Ave María. Ni siquiera con veinte rosarios en latín con todos sus misterios apartaban de mí ese cáliz. Iba directo al infierno pero el infierno lo tenía yo entre mis piernas y, entre las de ella, deseaba escribir los versos más prohibidos con la punta de mi lengua, clavarme en sus entrañas, desbocarla salvaje hasta empaparme de su esencia y tragarme sus demonios exorcizados.


No calumnio la Palabra aunque me vuelvo irreverente y hereje entre los párrafos de mi biblia donde descubro de entre el espíritu, la carne. Creo en mí. Rezo por la orbe de los milagros y la salvación de las almas. Entre ellas, la mía que es de hombre por encima de todo. Y no reniego de la Carne. Pues eso somos: Entrañas y Ánima.
Mi Animus, se alimenta de este deseo y me emborracha. Mi alma se reconforta. Necesito vivirlo... Sentirlo.


Mas los caminos del Señor son inescrutables e insoldables sus juicios. Sus sendas están llenas de misericordia, y se apiadó de mí. Obró el milagro que me llenó de gozo cuando la vi aparecer ante mis ojos como una Lilith.
Su voz sonó angelical y en su mirada reinaba el mismísimo diablo. Su boca, puro Pecado. Sus pechos, las manzanas del Edén. Y en mi entrepierna, la encarnación de la serpiente.
Dominado por el placer de saberla, ante el hombre de Dios, venció el hombre de carne y pecado existente en mí, y caí en la tentación con encomienda divina. Inconclusamente, mis manos tomaron las suyas. Las besé como quien agradece una bendición Cerré los ojos y respiré ese momento en el que ella era tan cómplice como yo.

Supe que sus días y noches habían sido también un infierno. Ardíamos en las mismas brasas. Nos atormentaba el mismo fuego. El mismo que nos daba la vida y nos estaba matando.
Nuestras miradas hablaban por nosotros. Nuestras bocas se respiraron. Tomamos la bocanada de aire y nos envenenamos de la misma lujuria. Nuestras manos se hicieron enredaderas sobre la piel del otro y la razón se perdió entre gemidos y susurros.
Estábamos condenados a consumirnos y sernos.

Hice acto de contrición ante la hembra y, postrado de rodillas, la endiosé para buscar el manantial de su cuerpo, el agua bendita que me ungiera.

Y juré, en vano, no caer en la tentación. Simplemente, la hice mi Religión...



Este jueves, Leonor, desde su blog
"Playa del Castillo" 
nos hace caer en la tentación...

9 de junio de 2017

11

La   Dama y el  Poeta



Ahí aparecía la luna, como una gran bola blanca al fondo del horizonte, iluminando el camposanto y llenándolo de una espectacular luz que proyectaba las sombras de los cipreses, cruces, gárgolas y esculturas que formaban parte del paisaje. Los nombres de los muertos tintineaban al ocaso.
Ahí solo quedaba él. Ajeno a cualquier mirada.


Sus pasos eran firmes pero no rozaban el suelo. Eran como un par de hojas que el otoño rendía a sus pies dejando que el viento las meciera.
Surgía de entre las sombras atravesando las calles del cementerio como un fantasma. Impertérrito al tiempo, fijo en sus intenciones, hasta que llegaba al banco de piedra donde tomaba asiento y se sosegaba.

Inmóvil. Maravillado. Un Pigmalión ante su obra. Asentaba su mirada en la escultura del lago. Esta se alzaba exuberante y envuelta en un halo de dulzura pero agreste al mismo tiempo.


De pie, con una mirada que se clavaba como una daga de doble filo, se erigía diosa, virgen a adorar, únicamente vestida por una túnica gentilmente enredada al cuerpo.


Los rayos de Selene se encauzaban entre las ramas de los árboles, dibujando sombras perfectas sobre el cuerpo marmoleado, acariciándolo y envolviéndolo en una magia única que no solo le había embriagado a él.
Su corazón palpitaba con tanta energía que jamás se había sentido más vivo. Nunca antes habían tremolado sus entrañas como le vibraban ahora, ni su pálida piel, rasgada y abierta como parecía notarla.
Respiró profundamente. Sabía que era el momento. Se puso en pie. Se arregló la levita, acomodó la alta chistera, tomó con determinación su bastón, y se dirigió decidido hacia el pequeño  lago, altar de la escultura.



Desde la orilla volvió a observarla. La recorrió con mirada vidriosa, de pies a cabeza, con el deseo enjuagándole en un sudor frío.
Caminó sobre la pasarela flotante hasta situarse a su altura.
Extendió la mano, nívea como el mármol del cuerpo de mujer. La deslizó suave desde la cintura hasta la cadera, hasta el remate que vencía la falsa tela. Percibió una especie de fuego en sus yemas. Se estremeció por completo, atrapado en esa extraña sensación.

- Sauala… -la llamó desde sus adentros-. Amada mía- musitó.

Su ser simuló eviscerarse y, al instante, zozobrar en una cadencia que le hizo postrarse de rodillas.
Solo en ese momento, la luna parecía iluminarse más, como si se hubiera producido un milagro que la convirtiera en mujer.
Sintió que la piel le ardía y, de pronto, volvió esa gélida caricia que le hizo tiritar. Inspiró. Dejó salir el aire tan lentamente y con tanta intensidad que se convirtió en un suspiro de amor.



       Los primeros rayos de sol se levantaban anaranjados desde la colina, arañando los eriales y recorriéndolos hasta romper  contra… No… ya no chocaban contra la figura de piedra del Poeta de los versos diamantinos.

Una joven depositaba unas pequeñas ramas verdes a los pies de la peana vacía, sin más trascendencia. Miró hacia el lago, casi por el rabillo del ojo. Desde ahí la vista era directa sobre el centro. Le pareció indiferente que la Dama no estuviera en su sitio.
Acomodó las ramas, apoyándolas en la piedra donde vagamente podía leerse la palabra "Poeta". Sonrió ante la avispada conversación de las dos señoras que se acercaban hasta ella.

- ¡No puedo creerlo!  ¿Qué clase de osado se atreviera a robar dos estatuas?
- Qué canallas, ¿verdad, señorita? –le preguntó una de ellas. La joven se encogió de hombros y, simplemente, mostró la mueca de una sonrisa complaciente. Unos pasos más allá, tras las mujeres, reconoció la figura masculina.
- Señoras… -saludó el hombre haciendo ademán de quitarse el sombrero-. ¿Nos vamos,  querida?
- Sí. Ya he terminado -respondió arreglándose la falda tras ponerse en pie.
- ¡Se parece al poeta! –susurró una de las mujeres a la otra, viendo como la pareja, tomada del brazo, se alejaba por el paseo.


Hay quien dice que en algunas noches de luna llena el lago se seca, y sobre la tierra cuarteada puede verse a la Dama del Lago junto al Poeta. 


Tema 11/52: Inventa un relato donde des vida a dos objetos.

4 de junio de 2017

Desenredada...

Te miro... Te declamo. 

Entre la lluvia y el amanecer de las nubes, 
abro mi espíritu a las caricias del Viento. 
Arrastra sus largos dedos sobre mi piel.
Hala las brumas que de tanta lasitud la han vestido,
La peina de toda aquella astenia que la hace pesada. 

Así, 

desenredada

Mi Ánima se llena 
de hálitos que la hacen palpitar, 
Blanca, Transparente...
Vibra cual pájaro ígneo 
vestido de sus reliquias,
consagradas a Su Vuelo. 

Rocío
estas gotas que salpican Lunares.
Me insuflo 
orbe de estrellas. 
Danzo en obertura. 
Introito de mis pies sobre los siales de las arenas. 
Sinfonía sin decadencia. 


1 de junio de 2017

Alas de Pájaro Inmortal...

Silabeo 
en callado mimo 
cada línea de tus Encinas. 
Huellas de versículos, 
amalgamas de sentidos, 
sensaciones y pasiones 
sembradas y enraizadas 
en la aljaba de mi alma. 

Madreselvas trepa(ro)n 
desde este Siempre, 
sobre aullidos y sombras de Lobos, 
hasta el crepuscular rugir de una luna, 

no huérfana. 

Tan desnuda como albina. 
Tan ignota en su sangre, 
Tu sangre… 
Remembranza de tu aliento. 
Hálitos eternos. 

Tu Luz
tornasolada de cerúleos y arreboles, 
se hace espuma 
en las latientes de Tus Costados. 
(Me) 
Susurra las noches en ellas posadas. 
Cien mil fuegos. 
Oráculos versados. 
Ígneos, 
con Alas de Pájaro Inmortal… 


In Memoriam, Deux.


24 de mayo de 2017

Vuelo fraguado...

Cuando somos tú y yo
los que nos encontramos entre la rocas que envuelven arenas, 
y nos hallamos entre los quejidos que cubren a la noche...
Cuando somos los dos quienes terminamos erosionados en el suelo, 
repletos de lágrimas saladas exudadas de la piel agasajada; 
cuando tu danza se convierte en el espejo de mis retinas 
y mi cuerpo baila en alabastros sobre tus tintas negras... 


Cuando tus manos galopan mansas en los ciegos de lividos labios 
y de mí nace la luz que escama tus suspiros enarbolados en banderas vírgenes… 
Cuando todo eso es un infinito creciente entre mis vientos y mis lunas, 
entre tus gestos crepusculares de salvajes fragancias adheridos
y se vuelve tibia la carne que en flamas densas ha ardido… 
entonces,
solo entonces,
somos vuelo fraguado.



4-octubre-2016

15 de mayo de 2017

EternitaEs...

Perdí mi norte en el hálito de tus cardinales. 
Brindé con mi aliento cada beso de tu boca 
y esculpí, como cincel afilado, 
cada pliegue de tu piel. 

Efímera en la eternidad de tus caricias. 
Junco de anea en los sillares de tus caderas. 
Vagué, errante, en el eco salvaje de tus entrañas. 
Redimida fui de mis vergüenzas en el fuego de tu sangre.


©ɱağa 20-4-17

4 de mayo de 2017

Meditatio...




Eterno celeste de arreboles encastrados en Silencio.
Luna nívea acariciada por el Viento.
Sol emergente entre los febreros de mi boca.

Un sonido acuoso y silente.
El arrullo de un colibrí en mi pecho.
Aliento medido en sueños.

Formas pétreas ancladas en el Tiempo.
Espacio infinito de esta Alma mía.
Latido imperfecto para el cauce de Sus Manos Perfectas.
Conciencia plena de Suspiros germinados.

Engendra de Sentimiento.
Meditatio...







Este jueves, Roxana, desde su blog
"Soñando uno de tus sueños" 
nos invita a vivir una imagen.
Esta es la mía. Es su casa podéis ver otras alternativas.

1 de mayo de 2017

Il est là...




No hay rubíes rojos en las pupilas de tus noches sin luna.
No hay letras perdidas en la rúbrica de tu nombre.

Je veux crier Ton Nom.

Plumaje negro infinito en el rocío.
Sonrisa adolorida que en susurro tartamudo

 … late.

Vuelos a ras de regios acantilados
donde braman esos ciervos de tu pecho
caracolas arreboladas y níveas.
Sauces llorosos de sal.
Arenas en esta Alma.
Bancales de lágrimas.
La poitrine pleine de lis noirs.


Mariposas de tus dedos liando feuilles de tabac.
Aroma de noches en vela.
Mil palabras susurradas.
Sanscrito en tus pensares.
Pulso de las hiedras blancas arrancadas de cuajo
ou on peut faire une couronne d'épine.
Aguardiente en las brisas de tu boca callada
de momentos no efímeros,
perpetuos en la memoria.


Une ombre grise est habille dans ce ciel givré.

Mi pensamiento.
Tu vida inmortal.
Mi recuerdo de Viento.
Tu latido inmenso.

Eternité.

Embrasser tes plumes ouvertes avec mes bisous de sel.
Regardez les oiseaux du ciel!!!
Il est là…

Il est là…
Il est là…

Là.



Dijimos de volar.
On volera!
 Deux, a votre coeur à tout jamais.

Si deseas seguirme por correo.

Acólitos...