Mis letras, mis palabras, mis frases, mis sentimientos…Todo cuanto plasmo, aún sin dejar de ser de mí, de mi marca, te pertenecen en pensamiento desde este instante en que tú me lees…

© ɱağ

Desde 2014

Y cierro los ojos para abrir mi ánima…

1 de abril de 2017

Escucho tu voz entre las sílabas de mis palabras… 
Aunque hable en susurros 
pues se oyen más que los gritos para quien sabe escuchar… 
Mas basta cerrar los ojos y sentir los aleteos. 
Vuelo en silencio para asomarme despacio desde tu espalda. 
Y ni el silencio se atrevería a romper la piel negra sobre  la piel albina. 
Plumas negras sobre Luna blanca. 
El aire de mis alas es como un aliento suave, 
un fuego que ilumina como el ave del cenit. 
Un fuego al que pedí que me acompañara... 
y ya no me dejó... 
Ese fuego que camina conmigo… 
Ese fuego que despunta al final de tus alas 
en vuelo pétreo e intemporal, perenne… 
El fuego eterno como el graznido del santo Cuervo 
cuando evoca la luz de la Luna


"Voz de Cuervo y Luna Blanca"
© de ɱağa y Deux Courbeaux
22 de septienbre de 2016




Ni sé hallar palabras pues las mías son solo de agua en estos momentos sobre un horizonte tan oscuro como tus alas. Esas alas que desde que te conozco me han abrigado y me han mostrado otros mundos que conocía, otros mundos que había olvidado, otros mundos que conocí como nuevos... Otros mundos que ya no conoceré... O tal vez, en ese tiempo de eternidad pueda vislumbrar. 

Hoy te siento en mí con la tinta de tus letras y de tus palabras... En este momento donde nada puede calmar. Ilumino mi dolor con una vela. Mi pensamiento se llena de ti y mi alma se parte porque, de algún modo, presentía esto. Pero aún así el dolor, la angustia... que siento me embriagan de tal manera que siento revolverme en las entrañas. 

Deseo abrir mis alas blancas, blancas de brillo de luna, hasta quebrarse. No importa el dolor. Importa la luz y en ella deseo verte, por el sentimiento que te profeso, por las alegrías y cariño que he recibido, por esos tragos de "calvario" que acompañaron nuestras charlas.... Por todo eso, Gracias. Gracias por tu aleteo, por tu vibrar, por tu sabiduría..., por todo tú... Gracias infinitas. 

No hay mundo donde me pueda cobijar ahora pero sé... Yo sé... que tú me entiendes... Ahora ya sé qué es llover por dentro. Y yo te acompaño en este último vuelo, desde la sal de mis lágrimas, desde el dolor de mi corazón, desde la angustia de cada pedazo de mi alma... Siempre estarás... a ese otro lado del puente... esperándome... 

Vuela, Mi Cuervo, vuela. Vuela tal alto que tus alas se llenen de escarcha y en Amor, te acaricie en esta eternidad en la que ahora vives. Te llevas una parte de mí. No lo olvides. 

Me queda todo bueno de ti. Todo. Y me dejas tu legado, las palabras invisibles y las palabras escritas, la tinta de Tu Alma acostada en la mía... Y yo... Algo mío se va contigo, latiendo, viviendo eternamente.
Sé que no quieres verme así pero, ¿cómo hago cuando mis alas se han quedado huérfanas? Huérfanas como los cisnes de tu estanque, como los mirlos de tu árboles... Aprenderé a volar de nuevo porque debe ser así pero el cielo ya no será igual.

Cumplo tu deseo. Grito tu marcha a los cuatro Vientos, los que te han acariciado siempre. Los que nos hicieron volar juntos...
Vela mi vida, Mi Cuervo. Vélame. Sigue acariciándome en silencio, ya sin sin palabras, pero con la punta de tus alas, las que me llenaban la boca, las que venían llenas de escarcha cuando me regalabas palabras, o se llenaban de arena de mis desiertos...

Más allá de ese todo... Mi beso. Mi abrazo. Mi Sentir. Sea Tu Paz en el horizonte de esta Luna que siempre te acompañará como me acompañará el brillo de tu Alma. Siempre Eterno, Mi Querido Cuervo. Siempre. 

Mâga como tú me nombraste, como tú me sentiste...
Mi Cariño siempre, Deux.
1 de abril de 2017

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